ABRA del ACAY

Relato página 3
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Martes 12 de agosto de 1997:

Hs. 10,30 parten de Cachi rumbo al Abra del Acay.

Hs. 14,15 llegan a La Poma, luego de haber visitado el Puente del Diablo, lugar poco accesible pero muy hermoso.-

Pegado a La Poma existe un pueblito muy chiquitito pero muy pintoresco, habitado por veinte personas, llamado Pueblo Histórico [ Es el antiguo pueblo de La Poma, destruido por un terremoto la noche de Navidad de 1930  ], lo visitaron y tomaron fotos.

Hs. 15,00 al vadear un río, Lucho queda semi-sumergido y el Uno se inunda. Con gran esfuerzo lograron sacarlo de tan incómoda situación pero a raíz de este inconveniente, el auto comienza a fallar, pues entró agua en el tanque de nafta. Hay que solucionar el problema.

Hs. 16,00 continúan el camino rumbo al Acay.

Hs. 17,00 en el pronunciado repecho del vadeo de un cuarto o quinto río el Renault patina y no puede trepar. Es necesario utilizar lingas e ingenio para sacarlo y que luego ayude a cruzar los otros dos coches que venían detrás.- La operación concluye a las Hs. 19,00 aproximadamente.

Como es imposible intentar el cruce del Abra a esa hora, deciden hacer noche en carpas. Por suerte la mano de Dios los acompaña y encuentran unas ruinas indígenas abandonadas en la montaña a 3772 metros de altura. Allí arman el campamento.-

Hay inconvenientes en el grupo, tal vez por efecto de la altura.- [ o la boludez ].

Héctor prepara una cena con arroz y los restos del chivo.- (Incomible, intragable, horripilante), pero creo que también deberíamos comprenderlo, pues crease o no, El Negro es casi humano.

El viento durante toda la noche azota las carpas con violencia a pesar de la protección brindada por las paredes de pirca.-

Miércoles 13 de agosto de 1997:

Hs. 08,00 se levantan.- [El dolor de cabeza producido por la falta de oxígeno y el esfuerzo se hizo sentir durante toda la noche. Recién menguó un poco luego de unos sabrosos mates matinales potenciados con alguna yerba milagrosa.  - Hubo que desarmar el campamento y reordenar los vehículos. Les llevó bastante tiempo porque todo se debe realizar “en cámara lenta”.]

Hs. 10,30 parten hacia el Abra del Acay con el fin de llegar a San Antonio de los Cobres.-

Hs. 10,55 vadean un río y Roberto que queda de a pie para indicar el camino, cuando intenta cruzarlo, caminando sobre las piedras, resbala, se cae y se empapa.- (En realidad venía saltando sobre las piedritas como un bailarín de valet cuando se dió el gran patinazo. La mojadura, con varios grados bajo cero no es joda, al poco tiempo se le empieza a congelar el enterito que le hizo la mamá (NdE)).

Hs. 12,00 a 4420 metros de altura se apuna el Renault, y tras un rato de verificaciones y arreglos continúan viaje.-

Las peripecias son múltiples. El camino es sumamente dificultoso. Cada doscientos metros los coches sufren algún percance. O bien no “tiran”, o bien se quedan encajados en la nieve o hielo. En un momento determinado y por la posición de los autos, Lucho debe enganchar al Renault con su Fiat y ayudarlo en la subida durante unos 3000 metros.

Hs 13,30 Deben pasar por un extenso manchón de hielo sobre el que patinan peligrosamente las ruedas de los coches. Ayudados por tracción a sangre (ellos mismos), tras duro esfuerzo, logran cruzar.-

Hs. 13,50 aún no se alcanzó el Abra del Acay.

Hs. 14,15 llegan al Abra del Acay. (Los carteles de Vialidad Nacional indican 4895 metros sobre el nivel del mar, pero el equipo Geo-Posicionador-Satelital de Eduardo indica que realmente el Abra del Acay se encuentra a 5061 metros sobre el nivel del mar).

[A pesar de la emoción por el hecho de haber alcanzado uno de los importantes objetivos de este viaje, aún no sabemos por qué, solo nos quedamos unos pocos minutos en el lugar a disfrutar de la generosidad de la naturaleza. (NdE)]

Hs. 15,50 luego de la bajada del abra por el Norte, llegan a San Antonio de los Cobres.- (3750 metros sobre el nivel del mar).-

Eduardo estuvo con mucho dolor de cabeza durante el viaje a raíz de la altura y los contratiempos con el coche.-

Deciden hospedarse en una hostería y pasar allí el día hasta la mañana siguiente.
Luego de comparar distintos lugares, se opta por la hostería del Tren de las Nubes.-

Almorzaron aunque muy tarde (17:00) empanadas chiquitas, horribles y salteñas que El Negro se ocupó de comprar a falta de cosa mejor. [El calificativo de “horribles” corre exclusivamente por cuenta del autor. El resto del grupo no opinó lo mismo y no dejó ni las migas ].-

Allí pudieron ducharse y descansar.

Alrededor de las 21,00 fueron a cenar a un restaurant muy humilde en el lugar, donde comieron pollo con ensalada rusa, sopa y té de coca y Fanta. (¿Vino salteño?... ¿Que es eso?).-

Desde allí se efectúan llamadas a Baires.

Hs. 00,15 se retiran a dormir.

Al día siguiente comenzará la segunda etapa de este viaje, Mina "La Casualidad"


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